Hace unos cuantos días Ramón publicó la siguiente viñeta en El País:
La verdad que no tenía conocimiento de esta práctica. Es realmente vergonzoso que se permita algo así, que sea legal. Sólo para que se pueda hacer sopa de aletas de tiburón o para obtener cartílago para productos farmacéuticos. Estaría mal pescarlos y matarlos indiscriminadamente, puesto que la población de tiburones se está diezmando a un ritmo vertiginoso. Pero es que no se conforman con eso, los tienen que capturar y, en vida, cortarles las aletas y devolverlos al mar. Es indignante.
Hace 17 años


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