Al día siguiente nos fuimos a Bruselas con todo lo que eso conllevaba, es decir, había huelga de trenes, y... ¿qué pasa cuando hay huelga? pues en Bélgica es muy divertido, porque no te pueden asegurar nada, nos extrañó los pocos trenes que aparecían en pantalla y preguntamos, nos dijeron que es que había huelga, y preguntamos si tendríamos algún problema para volver, y nos dijeron, no podemos aseguraros nada, no sabemos que trenes saldrán y cuales no, ¡pero qué servicio es ese!, vamos a ver luego nos quejamos que en España las cosas no funcionan, cuando hay huelga de transportes se dejan unos servicios mínimos y se sabe cuáles son, no aquí no, bueno... igual salen... igual no.... Claro nosotros íbamos a coger el último tren para volver, y si no sale qué hacemos, Griet lo comentó, y como el tren era a las 00:30 nos dijeron que no tendríamos ningún problema porque eso ya era día 9 y el 9 se acababa la huelga, ¡qué suerte hemos tenido! Bien nos vamos los tres rumbo a Bruselas, y cuando llegamos fuimos a ver a Pedro, un amigo portugués de MA que se dedica a organizar conciertos y esa noche había uno de estos conciertos que él organiza. Luego nos fuimos a comer, mientras llovía sin sentido alguno, y también nos comimos unas frites, patatas fritas, que son muy típicas, con diversas salsas (bueno, kétchup, mayonesa..., diversas, que los belgas se quejan de que los holandeses no tienen tantas como ellos); ¡ah! en la estación de Gante nos comimos un gofre no te puedes ir de Bélgica sin comerte uno, y es que Bruselas huele a fritanga y gofre, yo, personalmente me quedo con el segundo olor. Bueno y ver lo que se dice ver, vimos La Grand Place, el Manneken Pis, y la place de la Bourse, y el mercado de navidad (donde nos compramos une barbe de papa, o sea el algodón dulce de toda la vida), ¡ah! y la lluvía y el viento belgas, que también es interesante. Pero fue un buen día, un día bohemio quizá, vimos una exposición del cambio climático y el deshielo de los casquetes, que estaba en el mismo edificio en el que luego sería el concierto, y dónde fuimos a ver a Pedro. Vimos una manifestación protesta por el calentamiento global, con un montón de gente, y gente por grupos, y con bombillas en las cabezas, y cosas raras. En La Grand Place había un espectáculo de luces y música proyetadas sobre uno de los edificios, muy chulo, música clásica y ópera, algunas de las óperas las cantaron en vivo, allí en los balcones, personitas vestidas igual que si estuviran en un recinto cerrado, pero en los gélidos balcones, que por mucho focazo de luz que les diera directamente, el frío, el viento, y la lluvía no se los quitaba nadie, pero fue muy bonito de ver. Luego cenamos, un kebab, atención que nunca me habían metido patatas fritas en un Kebab. Ya hacía un rato que Griet nos había abandonado porque ella iba al concierto de Vanessa Paradis, con su hermana, y de ahí a su pueblo, nosotros nos volvíamos solos para Gent, y nos quedábamos en su casa, que teníamos llaves. Fuimos al concierto, muy de El Albéitar, alternativo, las canciones estaban basadas en dos poetas portugueses, uno de ellos se llama Al Berto, y proyectaban imágenes relacionadas con la letra, debía estar muy interesante si se entiende, porque me gustó hasta sin entenderlo, estaba en portugués, habían pensado ponerle subtítulos en francés, pero les dijeron que no, porque el público flamenco se podría ofender, en fin... luego decimos que las cosas en España van mal, pero vamos, yo creo que en Bélgica están peor. La canción que mejor entendí fue una que hicieron en francés, ésta debía estar escrita en francés (me refiero a la poesía original). Y bueno el cantante para comunicarse con el público habló en francés, chico y al que no le guste que no mire, que él era portugués, no tiene porqué saber flamenco y francés. ¡Ah! también vimos unos cuantos árboles de navidad pintados, muy originales, uno estaba hecho con mejillones, y otro parecía sacado de pesadilla antes de navidad.
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Recuerdos del niño meón que salvó Bruselas (es original que sea un sacacorchos)


Domingo en Gante, me gustó mucho, y creo que es menos agobiante que Brujas, me refiero, Brujas es preciosa, pero es muy para que los turistas vayan a verla, en Gante se puede vivir, no sé si me explico y lográis entender lo que os quiero decir. Bueno la vimos solines, Griet aún no había vuelto, Astrid trabajaba y Mieke tenía que estudiar. La catedral, otra iglesia, diversos edificios, casas, plazas, el mercado de navidad again, y el castillo. La entrada al castillo valía 6 eurotes, pero como somos menores de 26, 1'20 €, ya le he dicho a MA (para tocarle un poquito las narices) que tenemos que aprovechar a ver cosas de Europa (que te hacen descuentos de verdad) antes de que se me haga viejín (o sea en noviembre del próximo año) que luego ya veremos España, que allí lo de los descuentos no lo tienen muy sabido. El castillo mola, tienen mucho, bueno le han pegado una restauración digna de mención (M, tipo Dresden, pero con partes de un castillo en vez de una ciudad entera), tienen armas, y diversos elementos de tortura. Luego quedamos con Astrid y Mieke y comimos en una especie de bar, que tenía una exposición de cuadros por su paredes, en un ambiente muy familiar, me comí una cosa típica de allí, "es carne pero tú que la comes la puedes probar", me dijo Astrid, bueno, resultó ser cabeza de jabalí, no estaba mal; y con el café se ponen unas pastitas o caramelos, o lo que sea, pues los dulces de este bar son... vírgenes, lo de comerte a la Virgen da un poco de cosa, pero están buenos. Y volvimos a casa de Griet, tomamos una infusión y a la estación. El trasbordo en Antwerpen, mucho más divertido que a la ida, estábamos en la estación central, tres pisos de estación, y teníamos 5 minutos para ir a mirar las pantallas, y buscar la vía 22, que resultó ser a la que teníamos que ir, a carreras de aquí para allá, y en cuanto nos montamos... salió el tren, ¡uf! por los pelos; que se hace en estos casos, bajas por las escaleras mecánicas que a parte de lo que bajas tú te bajan ellas también y aguantas más, pues no en esta estación, porque a mitad de las escaleras mecánicas dejan de ser escaleras un trozo, para ser suelo deslizante y luego vuelven a ser escaleras de repente, con unas luces azules deslumbrantes que suben del suelo, es mejor ir por las normales, disminuye el riesgo de caída.



En Gante hasta Mango es ele-gante





Es el altar que le montamos a una de las vírgenes de gominola, la verdad es que se ve poco bien porque es del mismo color que la pared, se lo podíamos haber hecho a la rosa que se hubiera visto mejor. Subida así, me recuerda en mini a la estatua de la plaza de la Inmaculada en León.


