Pues bien, el día 26 por la mañana partíamos MA y yo rumbo a tierras alemanas, en un autobús, que por cierto hay que decirles a los de Eurolines que hablen con los de Alsa, y hagan el favor de aprender a hacer autobuses, porque madre mía que incómodo era, y eso que eran sólo cuatro horas, y con 20 minutos de descanso en Düsseldorf, que sino..., tengo que estar un poco más en ese autobus y llego reventada. Finalmente llegamos a Colonia a eso de las dos y algo del mediodía, y allí nos esperaba Tj, lo primero que hicimos fue ir a un lugar más tranquilo, pasando por delante de la catedral, que está al lado de la estación de trenes y buses, para alimentarnos, y después estuvimos dando vueltas por la ciudad, viendo diferentes iglesias, incluso tiendas un tanto extrañas, tiendas especializadas en "juguetes" para adultos gays, [inciso: parece ser que Colonia es el lugar de Alemania con más gays, es su pequeño refugio], y fuimos al museo del chocolate, donde nos dieron unas minichocolatinas, y unas galletitas mojadas en un chocolate que manaba de una fuente (foto 1). Después del museo, cruzamos el Rin (Rhein) porque la vista desde el otro lado del río merece la pena (foto 2), y después cenamos en un banco unas pizzas, que hacía bueno y con el Rin de fondo se estaba a gusto. Luego comimos un helado y seguimos paseando, que descubrir una ciudad de noche tiene su encanto (foto 13), y decidimos abordar el camino a nuestro hotel andando, en un paseo de algo más de una hora. El hotelito estaba bien, una habitación con tres camas, en la que hacía bastante calor, eso sí, pero no hay nada que no se solucione abriendo las ventanas que no estábamos en Andalucía, las camas eran cómodas, teníamos conexión a internet, y buffet libre para desayunar, así que muy bien, lo mejor de todo el precio, unos 17 € por barba (y como sólo llevábamos una... (es broma)). Bueno al día siguiente, bajamos al centro (esta vez en transporte público) y continuamos visitando la ciudad, viendo más iglesias, y la catedral otra vez por fuera (fotos 5, 6 y 7) y ahora por dentro también, y descubrimos que en la vidrieras tenían varios símbolos paganos como por ejemplo Saturno y los signos del zodiaco (fotos 8 y 9), a la salida nos encontramos con unos señorines pintando en el suelo, y era genial hasta el sitio donde se les echaban las monedas estaba pintado (foto10), y así hasta las 14 y algo que debíamos coger otro de esos cómodos autobuses rumbo Ámsterdam.
Y concluyó nuestra experiencia de un día en tierras germanas, tras haber conocido una bonita ciudad, con sus típicas casitas alemanas (foto 4), y haber tenido alguna grata sorpresa como fue descubrir el nombre de una cerveza que nos era felizmente familiar (foto 11).















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